La inmensa
playa de Basheeda en la cara que da al Atlántico de la isla de Barbados,
debe de ser uno de los lugares mas bellos del mundo. Los vientos alisios llegan
de frente y jamás cesan de soplar. La mar rompe con fuerza y las olas
parecen muy peligrosas. Había, delante de la playa una cometa negra muy
alta, que nunca baja a tierra.
La capital de la isla es Bridgetown, una pequeña,
encantadora y cosmopolita ciudad. Además hay muchos pueblecitos, montañas,
selva y playas. La primera impresión que da el pequeño país
de Barbados es que funciona, está todo muy cuidado, y aunque seguro
que tambien deben de pasar sus apuros, en general se ve a la gente muy bien
y muy felices y orgullosos de vivir en su preciosa isla.

Amanecer en la bahía de Bridgetown

Las
rocas de la impresionante playa de Betsheda
Beetsehda
La selva de Barbados
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En
las afueras de Bridgetown vimos una caravana-bar con este mural. Al
lado se veía como un lugar casi oculto detras de un muro de maderas.
Y al lado de la caravana pintada, había una tiendecita de un
rastafari alto, majestuoso y muy amable. Vendía cosas muy bonitas,
ropa y mucha artesanía de cuero, zapatos y bolsos que hacían
allí. Al lado de la tiendecita se abría una pequeña
puerta abierta, y mirando se veía una estrecha calle con casitas.
Yo le pregunté al señor rastafari si podía pasar
y me dijo qu si. Y el Humberto y yo entramos al reino de los rastas.
Había muy buen rollo, muchas personas con aire tranquilo, de
todas las edades, algunos barecitos con musica reagee, mucha gente en
sus casitas asomados a los porchecitos, todos los niños con sus
rastas, superbonitos, jugando por allí, un lugar magico con un
toque muy celestial. |
Una
casita tipica de Barbados